Acerca del actual escenario electoral
En el actual escenario
electoral donde los candidatos se preparan para el debate final de hoy, domingo 30 de mayo, es interesante observar el papel de la prensa y de los dueños de
los medios de comunicación, aunque hay que resaltar que, en el Perú, ante la
escasez de un periodismo independiente, prensa y dueños de los medios de
comunicación cantan siempre la misma serenata. Otros participantes más de esta
contienda electoral son las compañías encuestadoras, las cuales nunca o casi
nunca acertaron con los resultados en elecciones pasadas y menos en esta última,
tal es el caso que, durante la primera vuelta, todos estos protagonistas del
proceso electoral siempre han jugado sus opciones electorales para uno u otro
candidato; pero, en especial, en esta segunda vuelta electoral, han quedado
claras sus notables preferencias y, también, su rechazo, casi al unísono, a la
candidatura de Pedro Castillo, el candidato presidencial de Perú Libre.
A pesar de la campaña
esgrimida hemos podido percibir que este candidato tiene un gran apoyo popular,
tal es el caso que donde va llena calles, avenidas, estadios y plazas. Donde
convoca sus mítines se da un baño de multitud. Estos sucesos descritos son
evidentes ante la opinión pública gracias a las redes sociales y la prensa
alternativa que lucha contra el index de YouTube. Por otro lado, la
oposición a Pedro Castillo no llena siquiera una esquina por más que recurre a
argumentos conocidos por todos los peruanos. Ante este escenario podemos aventurarnos
a mencionar las palabras de César al cruzar el Rubicón: alea iacta est
(la suerte está echada). Efectivamente, podemos pronosticar con escaso margen de
error ꟷno con evidencia o procedimientos científicos que utilizan los
estadísticos, sino en aquello que, de un modo u otro, ayuda a todos los seres
humanos a acercarse a la verdadꟷ, sentido común y opinión honesta, que Pedro Castillo
es el candidato del pueblo que ganará por amplio margen las elecciones del
domingo 6 de junio; pero, aparece siempre la condicional, deberá defender
previamente el voto en cada mesa instalada con personeros calificados y
advertidos de las triquiñuelas que nos tienen acostumbrados los matreros en el
tema.
Sin embargo, hay que
aclarar el porqué puede ganar por amplio margen Pedro Castillo y, es bien
sabido, que no fue porque solamente haya calado en el corazón del pueblo. No,
señores, eso es un factor que es consecuencia de otros factores. Repetimos, con
altísimas posibilidades, ganará porque supo manejar bien su campaña en un
contexto de pandemia provocado por la covid-19. Pedro Castillo supo capear la
infame campaña con adjetivos agraviantes porque puso en el imaginario del
pueblo la imagen de un humilde campesino, rondero, profesor primario de una
escuela rural, dirigente sindical y nazareno (hermano de fe de una iglesia o
congregación evangélica). Eso caló en la mente del votante que quiere cambios y
que, tanto el 11 de abril como el 6 de junio, votó y votará conscientemente y
con la memoria de haber perdido a sus familiares por una inefable política de
salud pública que no atendió ni aplicó los procedimientos científicos para
salvar la vida de los afectados por la covid-19, que dejó en el abandono a la
clase trabajadora cuando aplicó la suspensión perfecta, que abandonó a su
suerte a los pequeños negocios y a los trabajadores, en general, cuando
permitió los despidos arbitrarios, y que dejo a los ciudadanos a merced de las
grandes mafias de salud. Esta población quiere cambios y soluciones urgentes, ¡ya!,
que el estado abandonó a su suerte. Hay que advertir que este elemento a favor
de Pedro Castillo podría jugarle en contra cuando llegue (muy probablemente) a
la presidencia, ya que, si no soluciona pronto los graves problemas del país,
encontrará un pueblo que no quiere y no aceptará promesas incumplidas, sino soluciones,
cambios y gestiones que alivien su situación desesperada.
Un elemento más a
considerar para futuras campañas electorales es el proceso de invisibilización a
la que fue sometida la huelga magisterial de 2017, donde los profesores se
movilizaron hacia Lima en una huelga nacional que nació en las regiones. La
actitud de las autoridades fue inefable y los docentes se retiraron aparentemente
sin conseguir nada; pero se equivocaron, no fue así. La lucha los hermanó, los
fortaleció y volvieron hechos multitud, con un partido que los albergó y les
dio notoriedad. Regresaron para realizar un gran cambio a las estructuras
desiguales del país; regresaron para realizar la tarea que dejó pendiente
Augusto Salazar Bondy, que los peruanos tomen conciencia de su condición de
ser; regresaron para renovar la esperanza dejada por Manuel González Prada, que
los cambios en el Perú deben venir de las provincias y no de Lima, y regresaron
para darnos esperanzas de un Perú libre de corrupción cuando lleguemos al
Bicentenario o, por lo menos, iniciar un nuevo centenario con una gestión honesta.
Finalmente, y disculpen
el escepticismo, ante cualquier escenario posible, los cuales son muchos y no
uno solo, la calle ya está lista y disponible para que los trabajadores, los
desempleados que suman millones y los gremios en disputa encuentren la forma de
organizar, fortalecer, luchar y alcanzar sus más caras reivindicaciones.
Muchas gracias por su
atención.
(LABREG)