domingo, 30 de mayo de 2021

 

Acerca del actual escenario electoral

 

En el actual escenario electoral donde los candidatos se preparan para el debate final de hoy, domingo 30 de mayo, es interesante observar el papel de la prensa y de los dueños de los medios de comunicación, aunque hay que resaltar que, en el Perú, ante la escasez de un periodismo independiente, prensa y dueños de los medios de comunicación cantan siempre la misma serenata. Otros participantes más de esta contienda electoral son las compañías encuestadoras, las cuales nunca o casi nunca acertaron con los resultados en elecciones pasadas y menos en esta última, tal es el caso que, durante la primera vuelta, todos estos protagonistas del proceso electoral siempre han jugado sus opciones electorales para uno u otro candidato; pero, en especial, en esta segunda vuelta electoral, han quedado claras sus notables preferencias y, también, su rechazo, casi al unísono, a la candidatura de Pedro Castillo, el candidato presidencial de Perú Libre.
 
A pesar de la campaña esgrimida hemos podido percibir que este candidato tiene un gran apoyo popular, tal es el caso que donde va llena calles, avenidas, estadios y plazas. Donde convoca sus mítines se da un baño de multitud. Estos sucesos descritos son evidentes ante la opinión pública gracias a las redes sociales y la prensa alternativa que lucha contra el index de YouTube. Por otro lado, la oposición a Pedro Castillo no llena siquiera una esquina por más que recurre a argumentos conocidos por todos los peruanos. Ante este escenario podemos aventurarnos a mencionar las palabras de César al cruzar el Rubicón: alea iacta est (la suerte está echada). Efectivamente, podemos pronosticar con escaso margen de error ꟷno con evidencia o procedimientos científicos que utilizan los estadísticos, sino en aquello que, de un modo u otro, ayuda a todos los seres humanos a acercarse a la verdadꟷ, sentido común y opinión honesta, que Pedro Castillo es el candidato del pueblo que ganará por amplio margen las elecciones del domingo 6 de junio; pero, aparece siempre la condicional, deberá defender previamente el voto en cada mesa instalada con personeros calificados y advertidos de las triquiñuelas que nos tienen acostumbrados los matreros en el tema.
 
Sin embargo, hay que aclarar el porqué puede ganar por amplio margen Pedro Castillo y, es bien sabido, que no fue porque solamente haya calado en el corazón del pueblo. No, señores, eso es un factor que es consecuencia de otros factores. Repetimos, con altísimas posibilidades, ganará porque supo manejar bien su campaña en un contexto de pandemia provocado por la covid-19. Pedro Castillo supo capear la infame campaña con adjetivos agraviantes porque puso en el imaginario del pueblo la imagen de un humilde campesino, rondero, profesor primario de una escuela rural, dirigente sindical y nazareno (hermano de fe de una iglesia o congregación evangélica). Eso caló en la mente del votante que quiere cambios y que, tanto el 11 de abril como el 6 de junio, votó y votará conscientemente y con la memoria de haber perdido a sus familiares por una inefable política de salud pública que no atendió ni aplicó los procedimientos científicos para salvar la vida de los afectados por la covid-19, que dejó en el abandono a la clase trabajadora cuando aplicó la suspensión perfecta, que abandonó a su suerte a los pequeños negocios y a los trabajadores, en general, cuando permitió los despidos arbitrarios, y que dejo a los ciudadanos a merced de las grandes mafias de salud. Esta población quiere cambios y soluciones urgentes, ¡ya!, que el estado abandonó a su suerte. Hay que advertir que este elemento a favor de Pedro Castillo podría jugarle en contra cuando llegue (muy probablemente) a la presidencia, ya que, si no soluciona pronto los graves problemas del país, encontrará un pueblo que no quiere y no aceptará promesas incumplidas, sino soluciones, cambios y gestiones que alivien su situación desesperada.
 
Un elemento más a considerar para futuras campañas electorales es el proceso de invisibilización a la que fue sometida la huelga magisterial de 2017, donde los profesores se movilizaron hacia Lima en una huelga nacional que nació en las regiones. La actitud de las autoridades fue inefable y los docentes se retiraron aparentemente sin conseguir nada; pero se equivocaron, no fue así. La lucha los hermanó, los fortaleció y volvieron hechos multitud, con un partido que los albergó y les dio notoriedad. Regresaron para realizar un gran cambio a las estructuras desiguales del país; regresaron para realizar la tarea que dejó pendiente Augusto Salazar Bondy, que los peruanos tomen conciencia de su condición de ser; regresaron para renovar la esperanza dejada por Manuel González Prada, que los cambios en el Perú deben venir de las provincias y no de Lima, y regresaron para darnos esperanzas de un Perú libre de corrupción cuando lleguemos al Bicentenario o, por lo menos, iniciar un nuevo centenario  con una gestión honesta.
 
Finalmente, y disculpen el escepticismo, ante cualquier escenario posible, los cuales son muchos y no uno solo, la calle ya está lista y disponible para que los trabajadores, los desempleados que suman millones y los gremios en disputa encuentren la forma de organizar, fortalecer, luchar y alcanzar sus más caras reivindicaciones.
 
Muchas gracias por su atención.
 
(LABREG)