sábado, 8 de mayo de 2021

Discurso sobre la exclusión y la invisibilidad (1)


Con el estilo que le caracteriza a Manuel Scorza: mágico, real, andino e

histórico, sus novelas narran y denuncian las condiciones de vida impuestas a

los pobladores de los andes centrales del Perú. En las obras de Scorza que se

va a comentar hay, por lo menos, cuatro grandes personajes: los comuneros

andinos, el gamonalismo, la empresa capitalista y las autoridades abusivas y

corruptas.


Por ejemplo, en la novela Redoble por Rancas se visualiza el abuso, el

sometimiento cultural, la exclusión y el efecto del principio de autoridad

impuesto por el centralismo burocrático limeño, cuando en una escena mágico

real se le cae una moneda a un hombre de traje negro, llamado don Paco o

Francisco Montenegro, Juez de Primera Instancia. La reacción de todas las

autoridades de Yanahuanca es: “¡Que nadie la toque!” (Scorza, 2008, p. 4). Y

efectivamente, nadie la tocó durante los doce meses siguientes hasta que el

mismo hombre de traje negro la volvió a recoger gracias a que todo el pueblo la

cuidó para que ningún desprevenido o forastero la levantara. Esta escena no

sólo narra la moralidad en la cosmovisión andina sino también la influencia del

poder de las autoridades sobre el poblador andino que es por excelencia

comunitaria. Aquella forma de vida apacible y rutinaria es interrumpida cuando

aparecen las cercas de la Cerro de Pasco Corporation, la cual para sus

actividades mineras extractivas “quieren cercar el mundo” (Scorza, p. 44). La

reacción de los comuneros es enfrentar esta apetencia, mientras que la contra

reacción de la compañía en complicidad con el Juez de Primera Instancia y las

demás autoridades es la represión. El saldo de este enfrentamiento es la

fundación de un segundo cementerio en Rancas.


Por otro lado, en el capítulo primero de la novela Historia de Garabombo

el Invisible de Manuel Scorza aparece el personaje chinchino, Garabombo,

atravesando la Plaza de Armas de Yanahuanca hacia donde se encontraban

las fuerzas del orden del Estado y luego se dirigió hacia la Subprefectura. Los

comuneros que observaban su atrevimiento y peripecia pudieron comprobar

que nadie lo veía y nada le pasaba porque era invisible. ¿De dónde venía su

invisibilidad? Pues, de las autoridades de todo tipo, de la segregación, de la

exclusión social, política y cultural que vivía el país. En esa época la república

peruana estaba llena de haciendas y gamonales, de empresas mineras

explotadoras y de autoridades abusivas y corruptas. Ellos hicieron invisible a

Garabombo, el cual aprovechó esa condición para poder hacer justicia a los

suyos, la cual había sido postergada por siglos: “En el hielo de esa noche

decidió volverse invisible, mejor dicho propagar la herejía de su invisibilidad.

¡Antaño había sido invisible para las autoridades, hoy sería invisible para todos

los hombres! Blindado por su armadura de cristal cruzaría hitos vedados,

penetraría a caseríos resguardados, convencería a los tímidos, seduciría a los

prudentes” (Scorza, 1984, p. 164). Esa invisibilidad que lo afectaba terminó: “Es

cierto. ¡Garabombo es invisible! Hace años que se infectó con esa desgracia.

Pero ya no es una desgracia: es una ventaja” (Scorza, p. 79). ¿Cuándo

terminó? Cuando Garabombo comenzó a luchar por las comunidades:

“Blindado por su invisibilidad, Garabombo penetró a las haciendas” (Scorza, p.

84). Efectivamente, cuando el ciudadano de a pie, cuando el trabajador,

comunero, campesino y explotado se irgue, se pone de pie y lucha por los

intereses de los suyos, por una mejor calidad de vida, de educación,

alimentación y trabajo, acaba la invisibilidad, es decir, ahí uno se da cuenta que

no te ven porque no te quieren ver: “En la prisión había comprendido la

verdadera naturaleza de su enfermedad. No lo veían porque no lo querían ver.

Era invisible como invisibles eran todos los reclamos, los abusos y las quejas”

(Scorza, pp.163 y 164).


Este discurso sólo sería una reflexión de una narración fantástica, pero

no es así porque esta narración mágico-real-andina es además histórica

porque narra la suerte de personajes reales, pueblos que existieron, hechos

dramáticos que sucedieron en el Perú durante la década del 50 del siglo

pasado. Deberíamos estar felices porque el gamonalismo desapareció y

porque ya no existe, en el papel, el centralismo limeño. Pero las formas de

explotación, exclusión o marginación, no han desaparecido, más bien se han

afinado. En el Perú de hoy existe por obra y gracia de la derecha bruta y

achorada (DBA) y sectores de izquierda una voluntad de producir la misma

invisibilización que pasaron los personajes de las historias narradas por

Scorza. Este fenómeno no es cosa del pasado, aún persiste, vive en las

experiencias cotidianas y juegan con el lenguaje de la reacción, contribuyendo

a hacer invisibles a las personas.


Hoy vivimos el desenlace de un escenario electoral donde el pueblo

viene movilizándose para demandar sus justas reivindicaciones y, en un

contexto de crisis sistémica, donde falta de todo -desde el trabajo, sueldos o

salarios, educación y alimentación hasta la salud, camas UCI y oxígeno-; los

sindicatos y gremios de trabajadores y la sociedad civil se vienen movilizando

contra la campaña de la derecha más retrógrada de esta parte del continente,

la cual intenta invisibilizar a todos con sus adjetivos impresentables e

irrepetibles. Ante ello hay que estar alertas como advirtiera Martin Niemöller en

su sermón-poema y que hiciera universal Bertolt Brecht, por ende,

prevengamos que cuando los fascistas vengan por uno, no haya nadie que

pudiera protestar. Esa es la realidad que se avecina.


Para ello tenemos una tarea, construir una izquierda democrática y

popular que incluya y no excluya, que discuta y no adjetive, en suma, que no

invisibilice. Acabemos con los invisibles, compañeros. Felizmente, en el país,

los socialistas, los colectivos e incluso personas de izquierda se vienen

organizando de manera honesta y desinteresada para construir los

instrumentos necesarios y luchar junto al pueblo trabajador en sus justas

demandas. Continuemos en las tareas, compañeros.


Como corolario de este discurso, termino con las últimas palabras

escritas por Karl Marx: “Dixit et salvavi animan mean” (2000, p. 36). (He dicho y

salvado mi alma).


Muchas gracias por su atención, compañeros.


(LABREG)

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(1) Parte de este artículo fue expuesto como un discurso que se pronunció en el evento internacional Miradas 2020, Perspectivas 2021 el 5 de enero de 2021.


Referencias

Marx, C. (2000). Crítica al programa de Gotha. Editado por elaleph.com. Recuperado de:
http://190.186.233.212/filebiblioteca/Ciencias%20Sociales/Karl%20Marx
%20-%20Critica%20del%20programa%20de%20Gotha.pdf

Scorza, M. (1984). Garabombo, el Invisible (2ª ed.). Barcelona: Plaza y Janes, S. A.

Scorza, M. (2008). Redoble por Rancas (2ª ed.). Barcelona: Editorial Planeta.