Discurso sobre la exclusión y la invisibilidad (1)
Con el estilo que le caracteriza a Manuel Scorza: mágico, real, andino e
histórico, sus novelas narran y denuncian las condiciones de vida impuestas a
los pobladores de los andes centrales del Perú. En las obras de Scorza que se
va a comentar hay, por lo menos, cuatro grandes personajes: los comuneros
andinos, el gamonalismo, la empresa capitalista y las autoridades abusivas y
corruptas.
Por ejemplo, en la novela Redoble por Rancas se visualiza el abuso, el
sometimiento cultural, la exclusión y el efecto del principio de autoridad
impuesto por el centralismo burocrático limeño, cuando en una escena mágico
real se le cae una moneda a un hombre de traje negro, llamado don Paco o
Francisco Montenegro, Juez de Primera Instancia. La reacción de todas las
autoridades de Yanahuanca es: “¡Que nadie la toque!” (Scorza, 2008, p. 4). Y
efectivamente, nadie la tocó durante los doce meses siguientes hasta que el
mismo hombre de traje negro la volvió a recoger gracias a que todo el pueblo la
cuidó para que ningún desprevenido o forastero la levantara. Esta escena no
sólo narra la moralidad en la cosmovisión andina sino también la influencia del
poder de las autoridades sobre el poblador andino que es por excelencia
comunitaria. Aquella forma de vida apacible y rutinaria es interrumpida cuando
aparecen las cercas de la Cerro de Pasco Corporation, la cual para sus
actividades mineras extractivas “quieren cercar el mundo” (Scorza, p. 44). La
reacción de los comuneros es enfrentar esta apetencia, mientras que la contra
reacción de la compañía en complicidad con el Juez de Primera Instancia y las
demás autoridades es la represión. El saldo de este enfrentamiento es la
fundación de un segundo cementerio en Rancas.
Por otro lado, en el capítulo primero de la novela Historia de Garabombo
el Invisible de Manuel Scorza aparece el personaje chinchino, Garabombo,
atravesando la Plaza de Armas de Yanahuanca hacia donde se encontraban
las fuerzas del orden del Estado y luego se dirigió hacia la Subprefectura. Los
comuneros que observaban su atrevimiento y peripecia pudieron comprobar
que nadie lo veía y nada le pasaba porque era invisible. ¿De dónde venía su
invisibilidad? Pues, de las autoridades de todo tipo, de la segregación, de la
exclusión social, política y cultural que vivía el país. En esa época la república
peruana estaba llena de haciendas y gamonales, de empresas mineras
explotadoras y de autoridades abusivas y corruptas. Ellos hicieron invisible a
Garabombo, el cual aprovechó esa condición para poder hacer justicia a los
suyos, la cual había sido postergada por siglos: “En el hielo de esa noche
decidió volverse invisible, mejor dicho propagar la herejía de su invisibilidad.
¡Antaño había sido invisible para las autoridades, hoy sería invisible para todos
los hombres! Blindado por su armadura de cristal cruzaría hitos vedados,
penetraría a caseríos resguardados, convencería a los tímidos, seduciría a los
prudentes” (Scorza, 1984, p. 164). Esa invisibilidad que lo afectaba terminó: “Es
cierto. ¡Garabombo es invisible! Hace años que se infectó con esa desgracia.
Pero ya no es una desgracia: es una ventaja” (Scorza, p. 79). ¿Cuándo
terminó? Cuando Garabombo comenzó a luchar por las comunidades:
“Blindado por su invisibilidad, Garabombo penetró a las haciendas” (Scorza, p.
84). Efectivamente, cuando el ciudadano de a pie, cuando el trabajador,
comunero, campesino y explotado se irgue, se pone de pie y lucha por los
intereses de los suyos, por una mejor calidad de vida, de educación,
alimentación y trabajo, acaba la invisibilidad, es decir, ahí uno se da cuenta que
no te ven porque no te quieren ver: “En la prisión había comprendido la
verdadera naturaleza de su enfermedad. No lo veían porque no lo querían ver.
Era invisible como invisibles eran todos los reclamos, los abusos y las quejas”
(Scorza, pp.163 y 164).
Este discurso sólo sería una reflexión de una narración fantástica, pero
no es así porque esta narración mágico-real-andina es además histórica
porque narra la suerte de personajes reales, pueblos que existieron, hechos
dramáticos que sucedieron en el Perú durante la década del 50 del siglo
pasado. Deberíamos estar felices porque el gamonalismo desapareció y
porque ya no existe, en el papel, el centralismo limeño. Pero las formas de
explotación, exclusión o marginación, no han desaparecido, más bien se han
afinado. En el Perú de hoy existe por obra y gracia de la derecha bruta y
achorada (DBA) y sectores de izquierda una voluntad de producir la misma
invisibilización que pasaron los personajes de las historias narradas por
Scorza. Este fenómeno no es cosa del pasado, aún persiste, vive en las
experiencias cotidianas y juegan con el lenguaje de la reacción, contribuyendo
a hacer invisibles a las personas.
Hoy vivimos el desenlace de un escenario electoral donde el pueblo
viene movilizándose para demandar sus justas reivindicaciones y, en un
contexto de crisis sistémica, donde falta de todo -desde el trabajo, sueldos o
salarios, educación y alimentación hasta la salud, camas UCI y oxígeno-; los
sindicatos y gremios de trabajadores y la sociedad civil se vienen movilizando
contra la campaña de la derecha más retrógrada de esta parte del continente,
la cual intenta invisibilizar a todos con sus adjetivos impresentables e
irrepetibles. Ante ello hay que estar alertas como advirtiera Martin Niemöller en
su sermón-poema y que hiciera universal Bertolt Brecht, por ende,
prevengamos que cuando los fascistas vengan por uno, no haya nadie que
pudiera protestar. Esa es la realidad que se avecina.
Para ello tenemos una tarea, construir una izquierda democrática y
popular que incluya y no excluya, que discuta y no adjetive, en suma, que no
invisibilice. Acabemos con los invisibles, compañeros. Felizmente, en el país,
los socialistas, los colectivos e incluso personas de izquierda se vienen
organizando de manera honesta y desinteresada para construir los
instrumentos necesarios y luchar junto al pueblo trabajador en sus justas
demandas. Continuemos en las tareas, compañeros.
Como corolario de este discurso, termino con las últimas palabras
escritas por Karl Marx: “Dixit et salvavi animan mean” (2000, p. 36). (He dicho y
salvado mi alma).
Muchas gracias por su atención, compañeros.
(LABREG)
_____________________________
(1) Parte de este artículo fue expuesto como un discurso que se pronunció en el evento internacional Miradas 2020, Perspectivas 2021 el 5 de enero de 2021.
Referencias
Marx, C. (2000). Crítica al programa de Gotha. Editado por elaleph.com. Recuperado de:
http://190.186.233.212/filebiblioteca/Ciencias%20Sociales/Karl%20Marx
%20-%20Critica%20del%20programa%20de%20Gotha.pdf
Scorza, M. (1984). Garabombo, el Invisible (2ª ed.). Barcelona: Plaza y Janes, S. A.
Scorza, M. (2008). Redoble por Rancas (2ª ed.). Barcelona: Editorial Planeta.